Los Humos a la Cabeza

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Por: Mayerlin Martínez

Usamos este término de Los Humos en la Cabeza, cuando ciertas persona que logran ocupar cualquier puesto de relevancia en la sociedad, (sean estos públicos o privados), pretenden que los importanticen, esto sin tener en cuenta el lugar de donde vienen y sintiéndose superiores a sus iguales.

Este fenómeno se da en muchos países de América latina, y República Dominicana no es la excepción, dice un dicho “si quieres conocer a Juancito dale un carguito”, haciendo alusión a que desde que llegan a ciertos cargos se creen los más que todos.

En lo que va de gobierno, a muchos incumbentes les queda el dicho de que se le subieron los humos a la cabeza, a personas que nadie los conocía, que nadie sabía de su existencia, y así hubiesen seguido de no haber ganado la presidencia Luis Abinader.

Es que vemos a estas autoridades alardear, creerse superiores, exagerar una ventaja o un éxito circunstancial, ostentar, creerse de pronto extremadamente importante, pero se les olvida que estas posiciones pasan y que las instituciones son públicas, no particulares.

La humildad en los cargos públicos siempre abren puertas y las mantienen abiertas.

Volverse soberbios, creerse mejor que los demás e inflarse de ego, constituye una pobreza mental, (la peor de las pobrezas), que al final les pasa como al mal agradecido, que las circunstancias y la misma necesidad le hace recordar, quiénes somos, de dónde venimos, y quiénes nomás ayudaron cuando así lo requerimos.

Este accionar debe estar sustentado sobre la humildad y el respeto, incluso a sus compañeros de labores; no en la prepotencia por ser llevado a una posición grande, mediana o pequeña por tan o cual alto dirigente o funcionario del partido en el “poder”, o incluso por el presidente de la República, a quienes su lealtad debe estar atada a la promoción del trabajo y valores.

Humildad es aceptar las cualidades con las que nacemos o desarrollamos, desde el cuerpo hasta las posesiones más preciadas. Por tanto, debemos utilizar estos recursos de forma valiente y benevolente. Ser humilde es dejar hacer y dejar ser, si aprendemos a eliminar la arrogancia, reconocemos las capacidades físicas, intelectuales y emocionales de los demás.

Mantengamos la humildad, porque hoy puede ser que estemos en la cúspide de posiciones, pero mañana no sabemos.

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