Punto de Vista

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Por: Mayerlin Martínez

Tras la acusación que hiciera recientemente la gerente financiera del Instituto Agrario Dominicano (IAD), María Isabel Flores Encarnación, al director de la entidad, Leonardo Faña, de haberla agredido sexualmente, no es nada nuevo, pues estos casos sean ciertos o no se han dado desde hace mucho tiempo en distintas esferas de nuestro país y gran parte del mundo.

Se recuerda que Flores Encarnación fue designada como encargada del Departamento Financiero del IAD el 18 de agosto del 2020, durante una reunión con el personal de trabajo de institución, lo que indica que a pesar del poco tiempo que tenía la dama en el puesto, es posible que desde antes existía una confiancita entre ambos.

Resulta penoso que muchos hombres no puedan contenerse ante los estridentes encantos de una mujer, muchos de estos poniendo en la borda a su familia y matrimonio, buscando a prisa alguien quien pueda ocupar la vacante de querida, chula o amante como normalmente se les llama a los que están con personas con su estatus civil comprometido.

Pero no menos cierto es que muchas mujeres, reconociendo que están buenas o se ven bien usan sus atributos anatómicos para lucrarse, o en pocas palabras conseguir lo que se proponen sin importar, en algunos casos el daño irreversible que puedan provocar.

Con este comentario no buscamos juzgar a ningunas de las partes involucradas en el caso, pues son los resultados de la investigación lo que arrojara lo que realmente paso, pero ¿cómo una joven que con anticipación habría recibido propuestas indecorosas o acoso por parte de su jefe accede a salir con el fuera del lugar de trabajo, por que antes de entrar a la cabaña o desplazarse por varios lugares la joven no se rehusó?, resulta extraño, cierto?, pero en fin hay que dar el beneficio de la dura, pero simplemente hay cosas que no cuadran, el cuento es más corto o es más largo.

Las mujeres debemos denunciar los acosos a tiempo para que estos no pasen a mayores. El acoso laboral o mobbing, el cual  hace referencia tanto a la acción de un hostigador u hostigadores conducente a producir miedo, terror, desprecio o desánimo en el trabajador afectado hacia su trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador. Esta persona o grupo de personas recibe una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles dentro o fuera del trabajo por parte de grupos sociales externos, de sus compañeros (acoso horizontal, entre iguales), de sus subalternos (en sentido vertical ascendente) o de sus superiores (en sentido vertical descendente, también llamado bossing,2​ del inglés boss, ‘jefe’.

La mayoría de las esferas de la sociedad dominicana merece un importante análisis y una mirada reflexiva, donde todos pongamos de nuestros esfuerzos y las estadísticas de estas vergonzosas situaciones mermen, por el bien de todos.

Esperamos se aclara esta situación y paguen los culpables, si los son.

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